Saltar al contenido

¿Por qué pierdo el interés con tanta facilidad? (y cómo mantenerte motivada)

«¿Por qué pierdo el interés con tanta facilidad?». Durante muchos años, esta pregunta formó parte de mi día a día.

Con independencia de la actividad que me trajese entre manos, siempre me sucedía lo mismo: la iniciaba con un entusiasmo desbordante para, a las pocas semanas, verla como una obligación y abandonarla tras haber pasado previamente por una fase de procrastinación.

Ya fuese un hobby, un curso, una tarea, un proyecto de escritura, una rutina de ejercicio… siempre se repetía este patrón.

El cerebro, que tiene que dar una explicación racional a todo para justificar nuestras acciones —incluso cuando no la hay—, me engañaba con excusas, como «no era lo que estabas buscando», «esto otro es mejor para ti» o «es tiempo improductivo; mejor lo empleabas en otra cosa». De este modo, conseguía escabullirme de mi responsabilidad y así no me sentía mal cuando dejaba algo a medias o perdía el interés a la mínima de cambio.

¿Las consecuencias de no acabar nunca nada? Vivía con una insatisfacción continua, no alcanzaba mis objetivos, me sentía fracasada, sufría frustración tras frustración, cambios de humor… Por no hablar de la imagen proyectada. Vamos, que por momentos era todo un poema 😅.

Si bien es cierto que mi comportamiento se veía muy influenciado por la inestabilidad emocional que padecí durante muchos años, la desmotivación afecta aproximadamente al 20% de la población mundial. Y más en tiempos difíciles como los que corren.

Pero ¿a qué se debe esta falta repentina de interés por las cosas?: A que el sacrificio es mayor que la recompensa.

por-que-pierdo-el-interes-con-tanta-facilidad-02-miss-flower-power

Sacrificio > Recompensa = Desmotivación

Así es, como si de una fórmula matemática se tratara, cuando el esfuerzo que nos supone la actividad es mayor que la satisfacción que vamos a obtener al completarla, se produce la tan temida pérdida de interés; y con ella, el abandono.

➡️ Ejemplo:

Leonor se ha inscrito en un taller de repostería al que le tenía echado el ojo desde hacía tiempo. Le encanta diseñar y elaborar tartas y en secreto sueña con participar en un talent show de cocina. ¡Incluso con montar su propio negocio!

El curso se imparte en un obrador muy afamado del centro de la ciudad. Las clases, a última hora de la tarde para facilitar la asistencia, son a diario entre semana de octubre a febrero.

Una enorme sonrisa se dibuja en su cara solo de pensar que forma parte de las cinco participantes seleccionadas. De hecho, todo va sobre ruedas. Disfruta como nunca, los fines de semana un delicioso olor a bizcocho inunda su casa, y su familia está encantada con ser «la víctima» de los experimentos de lo que va aprendiendo. Está on fire 🔥.

Pero pasan las semanas y algo cambia.

El cansancio del día a día la puede, y el frío y la lluvia invitan a no salir de casa. Además, no le apetece pasar media hora en el autobús urbano como de costumbre, y aparcar en esa zona es imposible. Por no decir que cuando llega de vuelta a casa, los niños ya están acostados, y apenas tiene tiempo de charlar con su pareja.

«Porque no vaya un día al taller no pasa nada», piensa.

Pero con la llegada del invierno, ese día se acaba convirtiendo en rutina. Comienza a ver la repostería como una obligación y, tras varias semanas sin encender el horno, lo acaba dejando.

Pierde el dinero —sí, ese que podía haber invertido en otra cosa más necesaria, a juicio de sus pensamientos—, deja de soñar con la idea de participar en el casting y de abrir su obrador especializado en tartas nupciales, y sigue con su vida. Eso sí, triste y enojada por dentro consigo misma a causa de la frustración que siente.

«¿Para qué demonios me habré apuntado a las dichosas clases?», sentencia.

Y, sin saberlo, esta es la pregunta clave. Porque, efectivamente: ¿para qué se ha apuntado? 😉.

por-que-pierdo-el-interes-con-tanta-facilidad-03-miss-flower-power

Cómo mantenerte motivada hasta el final

Uno de los pilares del bienestar es la consecución de logros; y es que alcanzar tus metas te permite ser feliz desde la plenitud. Pero ¿cómo las consigo si pierdo la motivación a la primera de cambio?

La clave se encuentra en el propósito del objetivo: ¿Para qué lo quieres lograr?; es decir: ¿cuál será el mayor beneficio que obtendrás?

Y es que «¿para qué?» no es lo mismo que «¿por qué?», de ahí que el sacrificio acabe pesando más que la recompensa.

Volviendo al ejemplo anterior, podemos sacar la conclusión de que Leonor se ha inscrito en el taller porque le gustaría ampliar sus conocimientos de repostería y así algún día poder dedicarse a ello de manera profesional.

Bien, ese es su «¿por qué?», pero ¿para qué se quiere dedicar a ello de manera profesional?

Los motivos pueden ser muy diversos: desde poder disfrutar de más tiempo libre junto a los suyos, hasta sentirse realizada o aportar felicidad a las personas a través de sus tartas. Estos son los auténticos propósitos que la mueven.

Así pues, en cualquier aspecto de la vida cotidiana, encontrar el verdadero «para qué» es el secreto para seguir motivada hasta el final.

Y es que mantener el foco en el propósito te ayudará a no caer en la pérdida de interés, pues te mantienes en conexión con tu esencia.

Por consiguiente, cada vez que te inunden esos pensamientos que te invitan a dejar las cosas a medias, recuerda el para qué lo haces. De esta manera la recompensa será mucho mayor que el sacrificio, cumplirás tus objetivos y la satisfacción y el orgullo te harán sentir pletórica 😊.

✿✿✿✿✿

💟 Por cierto, ¿sabías que la felicidad se puede entrenar? Descubre cómo en el e-book gratuito Momentos felices, 21 ideas para mimarte 😉.

2 comentarios en «¿Por qué pierdo el interés con tanta facilidad? (y cómo mantenerte motivada)»

Me encantaría conocer tu opinión. ¡Te leo!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: