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Herramienta: La pluma mágica

 

Si hace unas semanas te hablaba de Tim Gallwey como el creador de una de las principales herramientas para combatir el estrés —la técnica del STOP—, hoy lo hago en calidad de artífice de un ejercicio de escritura emocional muy poderoso: la pluma mágica.

Y es que, como sabes, soy una fiel defensora de los beneficios que aporta la escritura emocional —¡siempre a mano!—, la que practico a diario desde que llegó a mi vida hace ya casi un año —sus bondades protagonizarán otro post 😉—.

Si bien es cierto que ésta suele asociarse a menudo con las páginas matutinas —que en mi caso son vespertinas, pues las escribo antes de acostarme—, existen numerosas herramientas que nos permiten sacar a través de la tinta y volcar sobre el papel todo aquello que sentimos y pensamos, consiguiendo con ello una gran paz interior y claridad mental. Así pues, la pluma mágica es una de ellas.

Beneficios de la pluma mágica

Su principal poder reside en que es nuestra esencia quien lleva la batuta, dirigiendo todo aquello que escribimos. Es por ello que se trata de un ejercicio muy potente, pues fluimos en nuestras ideas sin censura ni juicio alguno.

Esto es precisamente lo que nos permite avanzar y encontrar ideas y/o soluciones a las que desde el punto de vista de la razón nunca hubiésemos llegado, pues estaríamos de forma constante planteándonos un diálogo interno limitante que nos abocaría al estancamiento y a la no acción.

Al dejar que sean nuestros propios recursos internos los que gestionen la preocupación que planteamos, daremos con la mejor opción sobre cómo afrontar dicha situación. Y es que no hay que olvidarse de que las respuestas a todas nuestras preguntas residen en nuestro interior 🙂.

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Ejercicio práctico

1️⃣ Acomódate en un sitio que te transmita serenidad y en el que estés libre de distracciones. Puedes crear ambiente encendiendo una varita de incienso o una vela aromática, así como poniendo de fondo música relajante.

2️⃣ Escoge una circunstancia que te resulte complicada de afrontar. No importa el qué: lidiar con tu jefe, no atreverte a ponerte en bañador en la playa, arrancar a la hora de practicar deporte, repartir las tareas del hogar entre todos los miembros de la familia… Cualquier cosa que se te pase por la cabeza y que no sepas cómo manejar es válida.

3️⃣ Imagina la conversación que mantendrías de normal contigo misma sobre el tema, es decir, tu diálogo interno, y ponla por escrito. No te apures, tómate tu tiempo. Lo importante es que saques fuera todos los conceptos e ideas que habitualmente te dices a ti misma.

Ejemplo: No fue buena idea apuntarme a las clases de zumba. Siempre me pasa lo mismo, me matriculo y luego me da pereza ir. Además, apenas tengo tiempo entre la casa, los niños, el trabajo… Es que no sé ni para qué tengo intención. Vaya manera más tonta de tirar el dinero, tenía que habérmelo pensado antes…

4️⃣ Una vez se agote tu diálogo interno, párate.

5️⃣ Ahora imagina que tu bolígrafo —o útil de escritura que emplees— se transforma en una pluma mágica. Su poder reside en escribir a través de aquellas dotes que tú quieras darle: sinceridad, motivación, respeto, claridad, talante… Escógelas de entre tus valores y cualidades internas.

Cuando las hayas seleccionado, antes de retomar la escritura, imagina que, como si de una pluma medieval se tratara, la mojas en tinta; pero no en una cualquiera, no, sino en una muy especial, pues está formada por cada una de esas dotes.

No pienses, simplemente déjate fluir sobre el papel llevada por tu pluma mágica y vacía tu mente. Recuerda que ahora son tus recursos internos quienes escriben. Déjales que sean ellos quienes lleven la situación sin limitación ni censura alguna.

Ejemplo: Pongamos que tu pluma tiene el poder de la motivación y la organización, entre otros. El resultado podría ser el siguiente: Sé que asistir a las clases de zumba es muy beneficioso para mí. Además de pasar un rato divertido con mis amigas, me pongo en forma y tanto mi salud física como emocional se verán reforzadas. Puedo reorganizar las tareas domésticas y dedicar ese par de horas semanales a mi autocuidado. Esto me acercará al bienestar…

Nota: Si ves que la escritura no avanza, no te preocupes, continúa anotando todo aquello que pase por tu cabeza.

6️⃣ Concluido el proceso de escritura, relee el texto desde el inicio y quédate con aquellas ideas que resuenen dentro de ti y te hagan sentir bien, independientemente que sean de la primera o segunda parte del ejercicio.

🏁 ¿Qué tal ha ido? ¿Liberador a la par que inspirador y relajante, verdad? ¿Te has dado cuenta de cómo a menudo son tus propios pensamientos los que te limitan y te impiden avanzar con su tono duro? Tu esencia, en cambio, se muestra amable y se preocupa por tu bienestar emocional.

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Como ves, se trata de una herramienta muy sencilla que puedes practicar en cualquier momento del día y que te dotará de claridad mental para así afrontar con éxito esa situación que te preocupa. Y es que para ello tan solo necesitas boli, papel —descubre mi línea de cuadernos pinchando aquí— y un lugar tranquilo 😊.

¿Conocías la pluma mágica? ¿La vas a poner en práctica? Déjame tu comentario 😉 (y si te ha gustado el post, no dejes de compartirlo. ¡Gracias!).

💟 Por cierto, ¿sabías que la felicidad se puede entrenar? Te lo cuento en el e-book gratuito Momentos felices, 21 ideas para mimarte 😉.

Me encantaría conocer tu opinión. ¡Te leo!

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