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No soy un robot

A diario los test captcha nos ponen a prueba: «No soy un robot». Por suerte, y aunque lo seleccionemos de una forma tan automática que incluso casi lo parecería, no lo somos. Tenemos sentimientos y eso implica que estamos vivos.

El pasado fin de semana, el artículo de un magazín llamó mi atención. En él intervenían varias personas del mundo empresarial y la verdad es que me hizo reflexionar sobre si hoy en día la sociedad demanda que nos comportemos como auténticos androides, ocultando nuestras emociones y sentimientos y pasando impasibles por la vida.

Éste, a su vez, me trajo a la memoria un comentario que hace tiempo me había hecho una persona vinculada al departamento de recursos humanos de una gran multinacional: «si tienes algún problema personal, no vengas a llorar aquí. Para venir a joder el trabajo, mejor que te quedes en casa».

Por desgracia, en muchas ocasiones es así. El miedo al despido laboral, a que piensen que eres una débil, a que no estés a la altura de las circunstancias, a que no eres lo que alguien considera a su juicio «guay»… Son muchas las situaciones en las que nos escondemos detrás de una máscara y no dejamos aflorar nuestras emociones menos agradables.

Porque no existen emociones positivas ni negativas, todas son buenas y aparecen por algo; eso sí, unas son más placenteras que otras.

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El sabio psicólogo Carl Gustav Jung dijo: «lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma», entonces, ¿por qué no vivir en libertad y expresar nuestros sentimientos 🙂?

No se trata de dejar que estos dominen nuestra vida, sino de convivir con ellos con naturalidad y en armonía, gestionándolos de la manera adecuada a través de la aplicación de las diferentes y poderosas herramientas que nos ofrece la inteligencia emocional.

Abrazar nuestras emociones y los sentimientos que nos despiertan nos convierte en mejores personas. Además, sin ellos perderíamos nuestra esencia y no dejaríamos de ser simples máquinas programadas.

Por no decir que gozar de una buena salud emocional también se refleja a nivel físico. De hecho, los estudios científicos demuestran constantemente que no mostrar los sentimientos y contener las emociones es perjudicial para el organismo, pudiendo incluso desencadenar la aparición de enfermedades de carácter grave.

Así pues, disfrutemos de una vida plena: ¡comencemos a dar rienda suelta a nuestras emociones y sentimientos! Eso sí, con lógica 😉.

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Por cierto, ¿sabes cuál es la frase que aparece en la portada de los Cuadernos Miss Flower Power? «Lléname de vida, lléname de emociones». Y es que sin sentimientos ni emociones, estaríamos vacíos.

¿Las emociones forman parte de tu día a día o las tienes escondidas bajo siete llaves? Espero tu comentario 😉 (y si te ha gustado el post, no dejes de compartirlo. ¡Gracias!).

💟 Por cierto, ¿sabías que la felicidad se puede entrenar? Te lo cuento en el e-book gratuito Momentos felices, 21 ideas para mimarte 😉.

Me encantaría conocer tu opinión. ¡Te leo!

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