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Entrevista: Vanessa Toro

Esta es una de esas historias de héroes anónimos que tanto me gustan 😊.

Hace una década, el vuelo 8250 de la aerolínea Aires sufrió un impactante accidente durante la maniobra de aterrizaje en la isla de San Andrés (Colombia): el avión fue sorprendido por una tempestad tropical y absorbido por los remolinos de viento de la misma, impactando a consecuencia de ello contra el suelo. El choque hizo que el fuselaje quedase divido en tres partes.

Vanessa Toro formaba parte de la tripulación aquel día y contribuyó, con su buen hacer, a la evacuación de la aeronave, así como en el rescate de varios pasajeros atrapados dentro de la misma. Y todo ello poniendo en riesgo su propia vida, pues, además de la peligrosidad que conllevaba la situación en sí —lamentablemente hubo dos víctimas—, uno de los motores se encontraba envuelto en llamas y de un momento a otro podía desencadenarse una explosión.

Si algo me sorprendió de Vanessa el día que la conocí —a través de un directo en Instagram—, fue la fuerza vital con la que narraba la historia. Su energía positiva me llegó al corazón y no dudé ni un segundo en invitarla a pasar por el blog.

Así pues, me hace especial ilusión entrevistar a una verdadera heroína de carne y hueso. 👉 ¡Os dejo con ella!

El 16 de agosto del año 2010 marcó un antes y un después en la vida de muchas personas, ¿qué ocurrió aquel día?

Todas las personas que íbamos en el avión nacimos nuevamente. Sufrimos una catástrofe aérea que nos marcó la vida y la forma de verla.

Desde ese momento, por mi parte, aprendí a vivir la vida al máximo, a disfrutar más las cosas sencillas, a decir un «te amo» a tu familia… Aprendí a ser agradecida con lo que me rodeaba; a hacer de lo ordinario algo extraordinario.

A menudo no somos conscientes de la realidad: todo puede cambiar en un instante, ¿es cierto?

Claro que sí, por supuesto que todo puede cambiar en un instante.

La mayoría de las veces no somos consciente de la realidad, pero hay diferentes maneras de sobrellevar las experiencias fuertes. La vida a mí me ha cambiado 180 grados unas siete veces, positiva y negativamente. Y es cuando somos conscientes de lo que tenemos realmente alrededor de nosotros cuando aprendemos a reflexionar y a superar estos cambios bruscos.

Lo ideal es hacer un duelo apropiado y despedirse de la vida antigua para recibir los cambios con optimismo y con una mente muy muy abierta.

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El tratamiento del estrés postraumático derivado de la vivencia de este tipo de situaciones —entre otras— requiere, en todo caso, ayuda psicológica profesional. No obstante, la manera de afrontar el proceso de recuperación depende de la persona que lo sufre. Si algo me maravilla de tu historia, es el optimismo y la vitalidad con la que lo has encarado. A la hora de superarlo, ¿cómo te ha ayudado el mantener una actitud positiva?

Como contaba antes, la vida a mí y a mi familia nos ha dado muchas enseñanzas y, por lo tanto, experiencias fuertes. Gracias a esto y a la unión con la que lo vivíamos y lo sobrellevábamos aprendí a valorar y superar cada cosa.

Sin embargo, experiencias cargadas con posibles traumas futuros se deben afrontar con total calma y aceptación. Debemos hacer el duelo muy muy normal sea cual sea lo vivido: una pérdida de un ser querido, un accidente, la pérdida de tu negocio…

Lo malo es que a veces nos cargamos de tanto positivismo a nuestro alrededor que camufla el sentimiento de duelo. A esto se le llama positivismo tóxico y no nos permite soltar y aprender del trauma, sino que retrasa el proceso.

Estar con las personas que más te aman y te apoyan, hacer cosas que siempre te han gustado, hacer lo simple y esencial que más te relaja… son cosas que te recargan de energía positiva y no te sentirás con la sensación de tener que demostrarle a nadie que eres fuerte. Porque muchas personas se cargan de la sensación de «tengo que demostrar que soy fuerte, que soy valiente, que saldré adelante».

No, somos seres humanos y también sentimos. No es malo ni es erróneo sentir, llorar, hablar; seamos hombres o mujeres, niños o ancianos, no importa. Tenemos que vivir esa experiencia y hay que dejar irte del qué dirán las personas sobre nosotros, soltar esa sensación de tener que demostrar que eres fuerte, que eres alguien insuperable.

Lo principal es que uno se alimente espiritualmente y ya lo demás sanará. Y por añadidura ya lo demás cambiará. Cuando uno cambia de pensamiento, lo demás cambia. Cuando uno es agradecido, lo demás se vuelve en el entorno de una energía muy positiva alrededor.

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Actualmente estamos atravesando una situación muy complicada a nivel mundial debido al COVID-19. La resiliencia se ha convertido en factor clave, además de que muchas personas se están descubriendo a sí mismas por primera vez —autoconocimiento—. Como superviviente de un accidente aéreo, ¿crees que es posible aprender y mejorar a partir de sucesos traumáticos?

Claro que es mejor aprender y mejorar a partir de estos sucesos, por supuesto.

Todos tenemos la creencia de que cuando sucede un evento que nos cambia la vida 180 grados, pensamos que nos toca empezar desde un cero absoluto. Pues estamos equivocados. En ese pensamiento, antes de cualquier suceso, una persona tiene años de estar viviendo un ciclo. Cuando este ciclo se corta o termina, empieza otro, pero ya el nuevo ciclo viene cargado con la experiencia y el conocimiento anterior. Así sucesivamente, los ciclos nuevos que empezamos son mejores que los anteriores y los vamos superando.

Obviamente un proceso nunca será igual al anterior, pero es cuestión de perspectiva positiva y selectiva, enfocarse en lo bueno que sucedió y cómo lograron para que esto pasara.

Son los sucesos y las experiencias vividas las que nos forman un carácter, y gracias a ellas somos estas personas fuertes de ahora del presente.

Para finalizar, ¿qué les dirías a todas aquellas mujeres que pasan de puntillas por la vida o que esperan sentadas a que algo les cambie su existencia?

No todos quieren salir de su zona de confort, porque están cómodos. Otros salen, así sea con miedo, porque quieren más; ya sea más experiencia, aventuras, amor, autoconocimiento, espiritualidad…

Si sientes esta llamada a salir de tu zona de confort, pero tienes miedo, simplemente sal de ahí. Hazlo, aunque sea con miedo, pero hazlo. Salta de esa montaña, porque en el camino aprenderás a volar. Abre tus alas y aprenderás a volar.

Lo peor que puede pasar no es nada. No puede pasar nada malo; todo está en tu mente: la forma de pensar, la forma de actuar… Si lo ves siempre agradecida y con positivismo, siempre estará bien todo alrededor, así que aprenderás a volar.

Mi mensaje es que tú eres el comandante de tu avión. Tú decides la dirección que quieres tomar, así que no pases por la vida con piloto automático. Coge las riendas del avión y vuela hacia donde tú quieras. Vuela hacia tus sueños, hacia tus pasiones, y hazlo con todo el amor del mundo; porque si nosotros somos amor, eso mismo recibiremos, y el mundo será amor.

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Muchísimas gracias, Vanessa, por haberme concedido esta entrevista. Ha sido todo un placer leer tus palabras 😘.

¿Qué te ha parecido la historia de Vanessa? Cuéntamelo en un comentario 😉 (y si te ha gustado el post, no dejes de compartirlo. ¡Gracias!).

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2 comentarios en «Entrevista: Vanessa Toro»

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