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No te pases de frenada, el ritmo de vida lo marcas tú

Como cada día de entresemana, Natalia se levanta a las seis de la mañana. Se bebe un café rápido, ojea el periódico sentada en el metro y a las siete se incorpora puntual a su puesto de trabajo, en el que permanece hasta las cuatro y media de la tarde.

Aun cansada de la jornada laboral, no se pierde su sesión de spinning. Y tras llegar a casa, las pocas fuerzas que le quedan las emplea en la tareas domésticas, en su familia y en prepararse la certificación oficial de la escuela de idiomas. «Si mejoras tu currículum, tendrás más oportunidades de ascenso», le han dicho en su empresa.

Lo que no sabe el responsable de recursos humanos es que el verdadero motivo por el que Natalia estudia inglés es para convertirse en emprendedora digital; de ahí que los fines de semana, en vez de aprovecharlos para descansar y pasar más tiempo con los suyos, los emplee en poner en marcha su negocio.

Porque, «como dicen los que saben», los límites están para romperlos y siempre puedes hacer un poquito más. Y sin esfuerzo, no hay recompensa… Pero ¿a qué precio?

El ritmo de vida lo marcas tú

En los últimos tiempos triunfa la creencia de que somos imparables. Lo cierto es que es verdad, lo somos; aunque con límites.

Este matiz es algo que parece olvidarse con frecuencia.

Si bien debemos poner todo el empeño en dar lo máximo de nosotras mismas —¡si vas a medio gas, ya estás tardando en ponerte las pilas 💪!—, también lo es el que, en determinadas ocasiones, nos resulta contraproducente romper ese techo.

Es el caso de Natalia, la protagonista del ejemplo de hoy. Su afán por traspasar sus límites y poder con todo la ha llevado a pasarse cinco días exhausta y enferma en cama 🤒 —clica aquí para leer más sobre estrés y fiebre emocional—.

No hay nada más satisfactorio que superarse a una misma, pero cuando para hacerlo ponemos en peligro nuestra salud física y mental, pasa a convertirse en un problema.

Cada persona tiene su propio ritmo de vida, respeta el tuyo. Si en un determinado momento, por cualquier circunstancia, no rindes para más, detente. No es un fracaso, sino un acierto.

Eso sí, hazlo siempre en el tope máximo que puedas alcanzar en ese instante.

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No te pases de frenada

Ser consciente de tus límites es fundamental para saber parar a tiempo. Es por ello que escuchar a tu cuerpo con atención te permitirá reaccionar antes de caer enferma.

Agotamiento físico y/o mental, falta de energía, dolores de cabeza, irascibilidad o sensación de agobio pueden ser indicadores de que algo no marcha bien —consulta siempre con tu médico ante cualquier duda—.

Si bien es cierto que no puedes renunciar a las obligaciones —¿o quizás alguna es autoimpuesta 😉?—, establecer un planning de prioridades está en tus manos.

El día tiene veinticuatro horas, no lo intentes estirar. Encajar actividades con calzador, robando para ello horas de sueño o permaneciendo enganchada a bebidas energéticas o con cafeína, solo acelerará el deterioro de tu salud.

No pretendas llegar a todo, planifica en función del máximo que tu cuerpo resista de forma natural. De lo contrario, flaco favor le haces a tu bienestar.

Rendirás más si descansas y respetas tu propio ritmo de vida. Por ello, abarca solo aquello que puedas asumir. Tú sabes hasta dónde 🙂.

Respetar tus límites no es un hándicap a la hora de alcanzar tus objetivos, al contrario. Recuerda que para conseguirlos lo importante es persistir —en este post te cuento el secreto para mantenerte motivada hasta el final—. Y si tu salud falla, ¿cómo caminarás hacia ellos?

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💟 Por cierto, ¿sabías que la felicidad se puede entrenar? Te lo cuento en el e-book gratuito Momentos felices, 21 ideas para mimarte 😉.

Me encantaría conocer tu opinión. ¡Te leo!

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